Wearables – tomorrow

El mundo donde llevamos tecnología todo el tiempo a todas partes, es nuestra compañera en el día a día y la dejamos administrar nuestra vida no es algo del futuro: ya vivimos en él.

Esto no comenzó recientemente: a través de la historia la gente siempre ha tratado de llevar consigo conocimiento o ser capaces de desempeñar sus oficios en cualquier lugar. Un intento para logralo fue implementar ese conocimiento y herramientas en accesorios comunes de uso diario como brazaletes, anillos o collares. Los chinos fueron los pioneros en implementar estas prácticas, incluyendo ábacos y brújulas en accesorios personales desde el siglo XVII.

El brazalete fue la punta de lanza para promover el dispositivo de mayor demanda en el siglo XVIII: el reloj mecánico; aunque originalmente fue diseñado para uso exclusivo para la clase acomodada de la época, al volverse más barata su fabricación y parte de la vestimenta se convirtió en un objeto aspiracional y de deseo, elevándose al estatus de joya.

Entre las décadas de 1970 y 1980 se empezaron a desarrollar los primeros accesorios personales que incluían circuitos y procesadores como los de una computadora. Sin ir muy lejos, ¿quién no recuerda los relojes con calculadora o con sensor para la TV? Eran fascinantes y eran un artículo que definía a los verdaderos entusiastas de los gadgets de aquella época.

En la era de internet, los smartphones y las apps móviles funcionan como un puente para que otros dispositivos puedan estar conectados entre sí y entre ellos el reloj: un accesorio que las personas prefieren por ser práctico y sencillo de usar. Hoy existe una enorme variedad de dispositivos que se utilizan a modo de brazalete para medir y dar seguimiento a indicadores deportivos, de salud, de comunicación, ocio o entretenimiento. Estos dispositivos, mitad computadoras, mitad ropa los llaman wearables, o “computadoras corporales” y los relojes inteligentes o smartwatches son solo un miembro de una familia que está creciendo rápidamente.

Hace un mes comencé a utilizar el Moto 360 y en mi experiencia, el dispositivo es bueno pero no cumplió todas mis expectativas. Su sistema de notificaciones es lo que más vale la pena y me evitar estar sacando mi teléfono todo el tiempo. Es muy útil para responder mensajes por Whatsapp con respuestas rápidas como “Ok, Sí, No“, etc. y también se puede usar como disparador a distancia de la cámara del smartphone o para revisar el clima, notificaciones de correo o de redes sociales. ¡Hasta se puede consultar la hora en él!

Pero en una época donde la pérdida de energía de un dispositivo se ha convertido  un drama cotidiano me pareció frustrante que no contara con algún sistema de carga alternativo, ya que además de tener la preocupación de la batería del móvil ahora también debo preocuparme por la del reloj. La verdad dudo que alguien más esté dispuesto a pasar el doble de tiempo pegado a una pared para cargar ambos dispositivos.

Creo que nos depara un futuro donde la mayoría de nuestros accesorios – anteojos, carteras, hebillas de cinturón, ropa, entre otros- estarán conectados a internet todo el tiempo. Me parece curioso, sin embargo, que los fabricantes de esta tecnología “inteligente” promuevan en su publicidad a  las personas disfrutando de la vida mientras los aparatos les resuelven todo con un pequeño toque, cuando en la realidad parece que en lugar de simplificar la vida ¡estos dispositivos consumen demasiado tiempo de sus usuarios en ser configurados, sincronizados y en darles mantenimiento!

Hay un enorme campo de trabajo para llevar una buena experiencia a estos dispositivos y dentro de poco la  pregunta que los usuarios tendrán que responder será: ¿qué tanta tecnología quiero traer puesta?

Diseñador UI, analista de UX, creativo y estratega digital. Es parte del equipo de UX Nights.

Publicado por

Adrián Kane

Diseñador UI, analista de UX, creativo y estratega digital. Es parte del equipo de UX Nights.